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Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

4 de junio de 2020, celebramos la Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.

Esta fiesta tiene sus orígenes en la celebración del sacerdocio de Cristo que en la misa latina se introdujo en algunos calendarios y que tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II fue renovada por la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote. La celebración fue introducida en España en 1973 con la aprobación de la Sagrada Congregación para el Culto Divino. Asimismo, ésta contiene textos propios para la Santa Misa y el Oficio que fueron aprobados dos años antes.

San Juan Pablo II, en el documento “Ecclesia de Eucharistia” señala que “el Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aquél que lo hizo de la nada”.

“De este modo, Él, sumo y eterno Sacerdote, entrando en el santuario eterno mediante la sangre de su Cruz, devuelve al Creador y Padre toda la creación redimida. Lo hace a través del ministerio sacerdotal de la Iglesia y para gloria de la Santísima Trinidad”.

Celebración de la Eucaristía, a las 20:00 h.

Medidas de protección para la asistencia a las celebraciones litúrgicas


Estas son las medidas de protección para la asistencia a las celebraciones litúrgicas y actos eclesiales, que ha dispuesto la Archidiócesis de Sevilla.

Ten en cuenta:
  • Lavarse las manos antes y después de la Misa.
  • Uso de mascarilla y guantes.
  • Solución desinfectante individual.

En el templo:
  • Aforo limitado: 30% en fase I; 50 % en fase II.
  • Acudir con tiempo suficiente.
  • Seguir siempre las indicaciones del sacerdote.
  • Mantener la distancia de seguridad (entre un metro y medio y dos metros).
  • En los accesos al templo abiertos: evitar tocar pomos, manillas y demás mobiliario.
  • Itinerarios diferenciados para entrar y salir. Evitar las aglomeraciones.
  • Gel desinfectante en la puerta (usarlo a la entrada y a la salida).
  • No se usarán ni pequeños objetos de piedad, papeles de canto, lecturas, estampas... Las pilas de agua bendita estarán vacías. No se puede tocar ni besar las imágenes u objetos de culto.
Durante la celebración:
  • Rito de la paz (se puede hacer gesto, sin contacto).
  • Antes de la comunión, tanto "el Cuerpo de Cristo", como el "amén", se pronuncian de forma colectiva tras "Señor, yo no soy digno...".
  • Comunión preferiblemente en la mano.
  • Mantener distancia de seguridad en la fila.
Se prorroga la dispensa dominical y demás fiestas de precepto hasta el fin de las restricciones.
Se recomienda a enfermos y a personas de riesgo seguir la retransmisión de la Santa Misa por los medios de comunicación, intensificando la lectura de la Palabra de Dios y la oración en las casas.

Puede consultar las medidas en www.archisevilla.org.

Miércoles de Ceniza 2019 en la Parroquia

Miércoles de Ceniza, comenzamos el Tiempo de Cuaresma.

La Cuaresma, que sirve de preparación para la Pascua y que comienza este miércoles 6 de marzo, recordamos algunas cosas esenciales que todo católico debe saber para poder vivir intensamente este tiempo litúrgico.

Es el primer día de la Cuaresma: Con el Miércoles de Ceniza inician los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. Este explica que en la Misa se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior. La imposición de las cenizas surge en los primeros siglos del cristianismo.
La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo. La ceniza es un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, más precisamente en el artículo 125 del "Directorio sobre la piedad popular y la liturgia":
“El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal.
Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”. 

Memoria libre de Santa María en Sábado.

Hoy, 13 de octubre de 2018, la liturgia nos propone la memoria libre de Santa María en Sábado. 


Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.

Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

SEMANA SANTA: Triduo Pascual -29 de marzo al 1 de abril de 2018-


Las celebraciones del Triduo Pascual son las más importantes de la Semana Santa y del Año Cristiano. La participación en los Santos Oficios nos evidencian el hondo misterio de la Pascua: Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Para ello nos adentramos en este Misterio con la celebración el Jueves Santo de la Cena del Señor, como pórtico al Triduo Sacro, a las 16:30 h. Contemplamos el Misterio de la Institución de la Eucaristía y del Sacerdocio en el Día del Amor Fraterno.

El Viernes Santo, próximo a la Hora de Nona, conmemoramos la Muerte del Señor con los Oficios a las 13:30 h. Tras lo cual toda la Iglesia queda en silencio junto al Sepulcro a la espera de la hora de la Pascua.

El Sábado, al caer el sol, a las 21:30 h. celebraremos la Solemne Vigilia Pascual, la "madre de todas las vigilias" (como la llamó San Agustín), comenzando con los ritos del fuego y la luz, para dar paso a la liturgia de la Palabra que recorrerá la Historia de la Salvación y culminar con la liturgia de la Eucaristía, mayor signo del Señor Resucitado.

Como cada Domingo celebraremos la Santa Misa a las 12:00 h. con toda la Solemnidad de la Pascua.


DOMINGO DE RAMOS 25/3/2018


Como es habitual, la celebración del Domingo de Ramos -con la que inauguramos la Semana Santa-, comenzará en la Capilla de Ntra. Sra. del Rosario (C/ Real, 35) a las 11:15h. con la bendición de palmas y ramos, para continuar en procesión hacia la Parroquia dónde continuará la Santa Misa a las 12:00h. con la celebración de la Pasión del Señor.

Para facilitar la asistencia a la Santa Misa en la víspera, modificada por la salida procesional de la Cofradía, el Sábado 24 de marzo se adelantará a las 12:00h. en la Parroquia.


22 de octubre: Juan Pablo II, santo. CCLXIV papa








Martirologio Romano: En Roma, en la basílica de San Pedro, san Juan Pablo II, papa, que gobernó la Iglesia por veintisiete años, llevando su presencia misionera a todos los puntos de la tierra, alimentando la doctrina con abundantes y esclarecidos documentos, y convocando a todos los hombres de nuestra época a abrir sus puertas al Redentor. († 2005)

Fallecimiento: 2 de abril de 2005

Memoria litúrgica: 22 de octubre

Beatificación: 1 de mayo de 2011, por S.S. Benedicto XVI

Canonización: 27 de abril de 2014, por S.S. Francisco



Karol Józef Wojtyla, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 km de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund murió en 1932 y su padre en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.
Fue bautizado por el sacerdote Franciszek Zak el 20 de junio de 1920 en la Iglesia parroquial de Wadowice; a los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro. 

Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.


A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del "Teatro Rapsódico", también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.

Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.

En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada "Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler". Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Ética Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.

El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesáreo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.

Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.

Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años.

Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la "sollicitudo omnium Ecclesiarum" y por la caridad abierta a toda la humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 parroquias romanas.

Más que todos sus predecesores se encontró con el pueblo de Dios y con los responsables de las naciones: más de 17.600.000 peregrinos participaron en las 1166 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese número no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas y los millones de fieles que el Papa encontró durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se entrevistó durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.

Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo. Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.

Juan Pablo II promovió el diálogo con los judíos y con los representantes de las demás religiones, convocándolos en varias ocasiones a encuentros de oración por la paz, especialmente en Asís.

Bajo su guía, la Iglesia se acercó al tercer milenio y celebró el Gran Jubileo del año 2000, según las líneas indicadas por él en la carta apostólica Tertio millennio adveniente; y se asomó después a la nueva época, recibiendo sus indicaciones en la carta apostólica Novo millennio ineunte, en la que mostraba a los fieles el camino del tiempo futuro.

Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.

Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy, que sirvieran de estímulo a los hombres de nuestro tiempo: celebró 147 ceremonias de beatificación -en las que proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Proclamó a santa Teresa del Niño Jesús Doctora de la Iglesia.

Amplió notablemente el Colegio cardenalicio, creando 231 cardenales (más uno "in pectore", cuyo nombre no se hizo público antes de su muerte) en 9 consistorios. Además, convocó 6 reuniones plenarias del colegio cardenalicio.

Presidió 15 Asambleas del Sínodo de los obispos: 6 generales ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001), 1 general extraordinaria (1985) y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 (2) y 1999).

Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas.

Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, a la luz de la Revelación, autorizadamente interpretada por el Concilio Vaticano II. Reformó el Código de Derecho Canónico y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales; y reorganizó la Curia Romana.

Publicó también cinco libros como doctor privado: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994);"Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria e identidad” (febrero de 2005).

Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.

Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

El 28 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005.

El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011.

El Santo Padre Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.


OREMOS

Oh Dios, rico en misericordia,

que has querido que san Juan Pablo II, papa,
guiara toda tu Iglesia,
te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas,
nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones
a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.


(Del común de pastores: para un papa)

San Juan Pablo II rezando el Ángelus desde la Giralda
Sábado, 12 de junio de 1993

FORMACIÓN: "Significado, sentido y dimensión pastoral del Año Jubilar"

El miércoles 11 de octubre, a las 20:00 hrs. tendremos las primera jornada de formación del presente curso pastoral.

Excepcionalmente en esta ocasión se tendrá en la tarde de miércoles. También está integrada en el programa de actos de la Hermandad Sacramental por el Año Jubilar.

La conferencia estará a cargo del M.I.Sr. D. Rafael Vez Palomino, pbro., párroco de Santa Catalina de Conil de la Frontera y Canónigo Maestro de Ceremonias de la S.A.I. Catedral de Cádiz.

El ponente, experto en pastoral litúrgica, nos expondrá el "Significado, sentido y dimensión pastoral del Año Jubilar" que recientemente hemos inaugurado en nuestra Parroquia y Villa de San Juan de Aznalfarache. Será una charla interesante para la formación de todos, tomando conciencia del acontecimiento eclesial que estamos celebrando; especialmente para los agentes de pastoral y cofrades de nuestra parroquia.

¡OS ESPERAMOS!









HORARIOS: Entra en vigor el horario de verano


A la par que la Parroquia de San José Obrero, desde hoy modificamos el horario de la Parroquia de San Juan Bautista, para acomodarlo al tiempo estival y favorecer la asistencia a las distintas celebraciones y actividades.

Advertir que durante los meses de julio y agosto puede realizarse alguna otra pequeña modificación; en especial el adelantamiento de la misa en la Capilla de Ntra. Sra. del Rosario a las 10:00 h.



SANTORAL: San Isidoro de Sevilla

Hoy 26 de Abril, nuestra Archidiócesis, celebra con rango de Solemnidad, la Festividad Litúrgica de San Isidoro de Sevilla, Doctor de la Iglesia, glorioso Patrón de las Españas y Patrón principal de la ciudad de Sevilla y su Archidiócesis.

Nació en Cartagena hacía el año 556. De padre romano y madre visigoda, fue el menor de cuatro hermanos también elevados a los altares; San Leandro, San Fulgencio y Santa Florentina.

Isidoro de Sevilla fue un escritor muy prolífico y un infatigable compilador y recopilador. Compuso numerosos trabajos históricos y litúrgicos, tratados de astronomía y geografía, diálogos, enciclopedias, biografías de personas ilustres, textos teológicos y eclesiásticos, ensayos valorativos sobre el Antiguo y Nuevo Testamento, y un diccionario de sinónimos. Su obra más destacada es "Etimologías" 1634.

Como arzobispo, San Isidoro ayudó a unificar la Iglesia en la península Ibérica al convertir a los visigodos (que conquistaron la península en el siglo V) del arrianismo (una de las herejías más desintegradoras en la historia de la Iglesia) al cristianismo oficial. También presidió varios concilios eclesiásticos importantes. Uno de los más famosos fue el Concilio de Toledo (633). Llegó a ser uno de los hombres más sabios de su época, aunque al mismo tiempo era un hombre de profunda humildad y caridad. Se lo llamó el Maestro de la Edad Media o de la Europa Medieval y primer organizador de la cultura cristiana. 
Murió en Sevilla, el 4 de Abril de 636, a los 76 años de edad.

El papa Inocencio XIII lo nombró Doctor de la Iglesia un siglo después de su muerte. También es patrón de los escritores y de internet.

Su restos se veneran actualmente en la Basílica de su título en la ciudad de León. 

¡Feliz día del Patrón a todos los sevillanos!


SANTORAL: "Viernes de Dolores" 7/4/2017

La devoción a Nuestra Señora de los dolores viene desde muy antiguo. Ya en el siglo VIII los escritores eclesiásticos hablaban de la “Compasión de la Virgen” en referencia a la participación de la Madre de Dios en los dolores del Crucificado.

Pronto empezaron a surgir las devociones a los 7 dolores de María y se compusieron himnos con los que los fieles manifestaban su solidaridad con la Virgen dolorosa.

La fiesta empezó a celebrarse en occidente durante la Edad Media y por ese entonces se hablaba de la “Transfixión de María”, de la “Recomendación de María en el Calvario”, y se conmemoraba en el tiempo de Pascua.

En el siglo XII los religiosos servitas celebraban la memoria de María bajo la Cruz con oficio y Misa especial. Más adelante, por el siglo XVII se celebraba el domingo tercero de septiembre.

Foto: Antonio Membrillo
El viernes anterior al Domingo de Ramos también se hacía una conmemoración a la Virgen Dolorosa, festividad conocida popularmente como “Viernes de los Dolores”.

Benedicto XIII extendió universalmente la celebración del “Viernes de Dolores” en 1472, que conmemora los sufrimientos de la Madre de Cristo durante la Semana Santa. En 1814 el Papa Pío VII fijó la Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores para el 15 de septiembre, un día después a la Exaltación de la Santa cruz.

El Concilio Vaticano II consideró, dentro de las diversas modificaciones al calendario litúrgico, suprimir las fiestas consideradas "duplicadas", esto es, que se celebren dos veces en un mismo año; por ello la fiesta primigenia de los Dolores de Nuestra Señora el viernes antes del Domingo de Ramos fue suprimida del calendario litúrgico, siendo trasladada al 15 de septiembre. Sin embargo en la memoria devocional de los fieles se mantiene el VIERNES DE DOLORES como recuerdo a los Dolores de la Santísima Virgen.

Aun así, en la tercera edición del Misal Romano (2000), hay un recuerdo especial a los Dolores de la Santísima Virgen en la celebración ferial de ese día, introducida por San Juan Pablo II.

La Santa Sede y las normas del Calendario Litúrgico contemplan que, en los lugares donde se halle fervorosamente fecunda la devoción a los Dolores de Santa María y en sus calendarios propios sea tenida como fiesta o solemnidad, este día puede celebrarse sin ningún inconveniente con todas las prerrogativas que le son propias. (Cf. Tabla de los días Litúrgicos, Misal Romano)


Foto: Antonio Membrillo

En la Parroquia de San Juan Bautista de Aznalfarache tendremos hoy Exposición del Santísimo a las 18:30h. y Santa Misa en Conmemoración de los Dolores de Nuestra Señora a las 19:00 h.


FOTOS: San Juan Cofradiera

¿Por qué el sacerdote hoy usa el color rosa?


En un domingo de Adviento y Cuaresma, los sacerdotes católicos tienen la opción de vestir una casulla rosa.

Es posible que si el sacerdote escoge ese color, haga algún comentario antes de empezar la misa sobre el significado de su atuendo.

Aunque la elección del color y los comentarios del sacerdote podrían intrigar y divertir a algunos parroquianos, lo cierto es que las vestimentas rosadas llevan siglos en la tradición católica. De hecho, es un color precioso con un profundo significado simbólico.

Este color, que se usa solo dos veces en todo el año litúrgico, se asocia tradicionalmente con un sentido de alegría en una estación de penitencia. En ambos domingos (Gaudete en Adviento y Laetare en Cuaresma), se viste rosa para recordarnos que la temporada de preparación llega a su fin y la gran fiesta está a la vuelta de la esquina.

Incluso la antífona de entrada que se canta tradicionalmente al comienzo de la misa de Domingo de Laetare (el cuarto domingo de Cuaresma) habla de la alegría que debería llenarnos.

Lætare Jerusalem: et conventum facite omnes qui diligitis eam: gaudete cum lætitia, qui in tristitia fuistis: ut exsultetis, et satiemini ab uberibus consolationis vestræ.

Psalm: Lætatus sum in his quæ dicta sunt mihi: in domum Domini ibimus.


Que en español quiere decir:

Alégrate, Jerusalén, y regocijaos con ella todos los que la amáis; regocijaos con ella, gozosos, cuantos por ella hacéis duelo; para que os saciéis del pecho de sus consuelos.

Salmo. Me alegré cuando se me dijo: Vamos a la casa del Señor.


Cuando vemos el color rosa en misa se nos está llamando a regocijarnos; ¡la estación de penitencia llega a su fin y se acerca la celebración de la Resurrección de Cristo!



La alegría necesaria

El papa Francisco, a lo largo de su pontificado, ha puesto mucho énfasis en la alegría e incluso le ha dedicado toda una encíclica a la “Alegría del Evangelio”. En el párrafo de introducción escribió sobre qué debería colmar el corazón de todo cristiano.

La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años.

Sin embargo, la alegría no siempre es un rasgo fácil de adquirir. Incluso los cristianos fieles pueden verse tentados a vivir una vida sin una pizca de alegría. En palabras del papa Francisco, es como vivir siempre en Cuaresma, pero nunca experimentar la dicha de la Pascua.

Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo.

Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias.

En definitiva, si ves a tu sacerdote vestido de rosa, recuerda la llamada a vivir con alegría. No se supone que debamos vivir nuestras vidas en una Cuaresma perpetua, sino experimentar la gran dicha de la Pascua y extender esa alegría a todos los que conozcamos.



Que nuestra práctica del cristianismo sea un faro de alegría en este mundo tan frecuentemente abatido por los múltiples sufrimientos de nuestra vida mortal.





ALETEIA

LITURGIA: Sencillas recomendaciones a los lectores

Es bueno recordar cosas sencillas, porque en ocasiones las damos por ya sabidas, y tal vez no se saben, o porque recordándolas, las podemos afianzar. En este caso la catequesis va dirigida a los lectores de la Palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas

Es un servicio litúrgico de gran importancia, nunca una excusa para intervenir, ni tampoco un ‘derecho’ de nadie. Es un servicio litúrgico de quien sabiendo la importancia de lo que lee, sabe proclamar en público la Palabra de Dios sin arrogancia, ni protagonismo alguno. No todos pueden ni deben leer, porque no todos lo saben realizar adecuadamente.

Ofrecemos unas recomendaciones sencillas para los lectores. Tal vez imprimirlas y difundirlas podría ser un apostolado litúrgico sencillo pero eficaz.

* El lector debe entender la Palabra que proclama; si no la entiende, no puede darle el sentido que tiene. Primero debe ser oyente de esa Palabra -haberla leído antes, captado, rezado- y luego será el portavoz para la Iglesia.

* Clara conciencia de que en ese momento se convierte en portavoz de la Palabra de Dios, en su altavoz, para que todos escuchen la Revelación que se da. En consecuencia debe ser fiel transmisor de una Palabra que procede de Dios, escrita por los autores sagrados (: hagiógrafos) y cuyo último eslabón es el propio lector para que llegue esa Palabra a la Iglesia, aquí y ahora, en la celebración de los Santos Misterios.

* Hay que tener especial cuidado con las palabras difíciles, nombres inusuales, estilo de la misma lectura (poético, narrativo, exhortativo, etc.), y por eso es bueno repasar ante las lecturas.

* El lector comunica la Palabra de Dios no sólo con las palabras pronunciadas correctamente (correctamente, claro, no precipitadamente) sino también con el convencimiento, el tono, el volumen, las inflexiones de voz según las frases. No es “hacer teatro", sino comunicar adecuadamente, porque es distinto leer para uno mismo que leer para los demás en alta voz haciendo que los oyentes y el propio lector se enteren bien de la lectura.

* La preocupación de lector debe ser que todos se enteren y escuchen bien la Palabra de Dios: para ello procurará leer despacio, alto y claro, con ritmo (ni demasiado lento que distrae, ni demasiado rápido que aturde), vocalizando, ya que el sonido llega más lento al oído del oyente. Para eso, además, hay que mirar que el micrófono esté encendido y a la altura adecuada para recoger la voz, sin pegarlo a la boca.

* Antes de comenzar, cerciorarse de que es la lectura correcta: el libro debe estar abierto (y si no abrirlo por la cinta que debe estar de modo lateral), fijarse en el día de la semana en que se está o en qué fiesta o solemnidad. Se ha dado el caso de que el que ha leído en la misa anterior no ha dejado la cinta en su lugar adecuado, y el que lee en la siguiente Misa no se da cuenta y lee la lectura del día siguiente o del anterior. También esto es señal de que no se ha preparado antes la lectura ni se ha mirado el leccionario, tristemente.


* Al comenzar la lectura no se lee nunca lo que está en rojo, con tinta roja: “IV Domingo de Cuaresma", ni el orden de las lecturas tampoco se lee porque está en rojo: “Primera lectura", “Salmo responsorial", “Segunda lectura". Es decir, nunca se lee lo que esté escrito en letra roja, porque son indicaciones, no texto para leer en alta voz.

* Se comienza diciendo: “Lectura de…” y se termina haciendo una pequeña pausa con “Palabra de Dios”, no seguido, como si formase parte del texto, o leído como si fuera una pregunta “¿Palabra de Dios?", sino con tono de afirmación-aclamación: “Palabra de Dios". Como es una aclamación, y no una información, no se dice: “Es Palabra de Dios", ni tampoco se dirá “Esto es Palabra de Dios".

* El salmo habitualmente debe ser cantado, o al menos, el estribillo o respuesta. Lo excepcional debería ser que se leyese, porque la naturaleza del salmo es la de ser un poema cantado, una plegaria con música. Si hay que leerlo, no se dirá “Salmo responsorial” (porque está escrito en rojo) sino directamente lo que todos van a repetir, por ejemplo: “Mi alma tiene sed del Dios vivo", dando tiempo a que los demás puedan responder después de cada estrofa. Ayudará mucho que el lector repita cada vez la respuesta para facilitar los fieles que la recuerden mejor.

* El Aleluya no se lee. Si no se canta, es mejor omitirlo porque es absurdo convertir una aclamación musical en algo fugaz leído en voz alta.

* Lo ideal será que en todas las Misas haya un lector y a ser posible un lector distinto para cada lectura. El salmista es el cantor del salmo; si no lo hay, mejor un lector distinto que aquel que haya leído la primera lectura.

* El lector o los lectores deben acercarse dignamente al ambón para leer, sin carreras ni precipitación, con dignidad. Lo harán cuando los fieles hayan respondido “Amén” a la oración colecta que el sacerdote ha recitado, y no antes. Si son varios lectores, mejor que entonces vayan todos juntos, hagan inclinación profunda al altar al mismo tiempo, y suban a la vez hacia el ambón para evitar las idas y bajadas entre lecturas.


* Al final, dejar la cinta del leccionario bien colocada, de manera lateral y no hacia abajo, evitando que desaparezca entre las hojas del libro y evitar confusión alguna al siguiente lector.








LITURGIA: Aclaración sobre el rito de la paz en la Santa Misa




Ante consultas recibidas en los últimos tiempos, recordamos que la Santa Sede hace tiempo aclaró cómo realizar bien el signo de la paz durante la Misa.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha publicado unas directrices sobre este rito.  En mayo de 2008, las Conferencias de los Obispos presentaron sus sugerencias al dicasterio. El cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación, respondió a través de una carta en 2014.

Dice que es "conveniente conservar en la liturgia romana el rito de la paz en su puesto tradicional y no introducir cambios estructurales en el Misal Romano”. También ofrece algunas sugerencias prácticas a la hora de realizar este signo para facilitar su comprensión. 

Además, subraya tres errores que se realizan comúnmente y que se deben evitar:

1.- "La introducción de un 'canto para la paz', inexistente en el Rito romano”.

2.- "Los desplazamientos de los fieles para intercambiarse la paz”.

3.- "Que el sacerdote abandone el altar para dar la paz a algunos fieles”.



Por último, invita a los obispos y sacerdotes a que ayuden a los católicos a profundizar en el significado espiritual del signo de la paz durante la Misa.


ROME REPORTS

IV TALLER DEL LECTOR LITÚRGICO

El  viernes  5  de octubre reanudaremos las prácticas que quedaron pendientes el curso pasado, para cerrar el taller con la entrega de diplomas, aproximadamente a finales de año.