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San Enrique de Ossó, 27 de enero


Celebración de la eucaristía, hoy lunes 27 de enero, a las 19:00 h.

En Vinebre, población aldeana de Tarragona (España), nació Enrique el 16 de octubre de 1840.

Tras la muerte de su madre en el año 1854 se fue al seminario para hacerse sacerdote cumpliendo así un último deseo que ella le había manifestado. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1867. 

Enseñó en el seminario de Tortosa hasta que en el año 1868 la revolución dispersó a los seminaristas. El padre Enrique se refugió en su natal Vinebre. Al año siguiente, en medio de grandes dificultades, reanudó las clases en el palacio episcopal y en algunas casas particulares para un centenar de seminaristas que vivían como externos y con cuya ayuda reorganizó la catequesis en la ciudad, combatiendo el ambiente liberal y anticatólico de la revolución.

En el año 1872 inició la publicación de la revista teresiana que se difundió por Francia, Bélgica, Portugal y América; en vida del padre Ossó se publicaron 280 números en los que ininterrumpidamente colaboró con artículos y notas. El 15 de octubre de 1873 fundó la congregación teresiana que era una agrupación de jóvenes en el seno de cada parroquia con el objeto de renovar el ambiente de indiferencia religiosa que se había extendido entre la población.

Apoyado por Teresa Blanch, el 23 de junio de 1876 fundó en Tarragona la Compañía de Santa Teresa de Jesús con ocho cofundadoras. Las religiosas teresianas, dedicadas a la educación, tuvieron una rápida y asombrosa difusión: habiendo fundado su primer colegio en Villalonga en el año 1878, para el año 1881 tenían ya nueve donde recibían educación católica más de mil niñas con el reconocimiento y aplauso de las autoridades civiles y educativas. También la archicofradía teresiana fundada por él tuvo gran crecimiento: de 100,000 en el 1882 a 140,000 asociadas en solo un año.

A fines diciembre de 1895 empezó ejercicios espirituales en un convento franciscano. Hacia la media noche del 27 de enero le sobrevino un derrame cerebral. Aún tuvo fuerzas para salir de la habitación y pedir ayuda. Los franciscanos lo encontraron agonizante y poco después murió. En la tarde del día siguiente fue sepultado en el cementerio del monasterio, acompañado únicamente de los franciscanos y del párroco de Gilet.

Fue beatificado el 14 de octubre de 1979 y canonizado el 16 de junio de 1993 por el papa Juan Pablo II.

II domingo del Tiempo Ordinario


Los días 18 y 19 de enero de 2020 celebramos el II domingo del Tiempo Ordinario:
- Sábado, a las 19:00 h., en el Templo parroquial.
- Domingo, a las 10:30 h., en la Capilla del Rosario; y a las 12:00 h., en el Templo parroquial, con intervención de nuestra Hermandad Sacramental de San Juan Bautista, que compartirá la eucaristía en honor a San Enrique de Ossó (titular de la Hermandad), y se dará besar su reliquia a la finalización de la ceremonia.

Aviso parroquial:
- Triduo a Nuestra Señora de la Paz, del 21 al 24 de enero, comenzando a las 18:30 h., con la Exposición del Santísimo Sacramento.

II domingo del Tiempo Ordinario

Celebraciones eucarísticas para los días 19 y 20 de enero de 2019, en el II domingo del Tiempo Ordinario:
· Sábado 19, a las 19:00 h., en el Templo parroquial.
· Domingo 20, a las 10:30 h., en la Capilla del Rosario (C/ Real); y a las 12:00 h., en el Templo parroquial, de la que participa la Hermandad Sacramental de San Juan Bautista, en honor a su Titular San Enrique de Ossó.

Este 20 de enero, la Iglesia celebramos el Día del Señor, en el Domingo II del Tiempo Ordinario: Jesús de Nazaret, milagro en Caná.


Jesús de Nazaret realiza su primer milagro en una boda. Es cierto que su Madre, María, le pide que lo haga, pero el “produce” 600 litros de vino excelente, que sorprende a todos. Ese signo es muy llamativo. Jesús no buscaba un inicio solemne, ni un milagro en el Templo de Jerusalén. Jesús buscaba ayudar a la gente allí donde lo necesitara. Y una boda es lugar de alegría y felicidad… y de esperanza. Hemos terminado hace una semana, con el Bautismo del Señor, las fiestas navideñas e iniciamos hoy el primer tramo del Tiempo Ordinario que nos llevará a la Cuaresma que iniciaremos el 6 de marzo, con el Miércoles de Ceniza. Celebremos con alegría este II Domingo del Tiempo Ordinario donde comenzaremos el recorrido por los ejemplos de la vida pública de Jesús de Nazaret.

Y la próxima semana, la Visita Pastoral y los cultos a nuestra Patrona, Nuestra Señora de la Paz: Conozca las actividades previstas en este blog y las redes sociales, y animemos a nuestros vecinos a ser partícipes.

Santoral: San Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero

Nace en Vinebre (Tarragona), localidad de Cataluña - España, el 16 de octubre de 1840. Sus padres: Jaime Ossó y Micaela Cervelló. El 1854, queda huérfano de madre a los 14 años. Poco después Enrique se fuga al santuario de Montserrat, después de haber escrito varias cartas a sus familiares repletas de consejos teresianos.

La lectura de la Vida de Santa Teresa de Jesús le despertó la vocación sacerdotal. Cursa sus estudios eclesiásticos en el seminario de Tortosa y Barcelona. En 1866 hace ejercicios espirituales, dirigidos por san Antonio María Claret, siendo ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1867 y casi inmediatamente sorprendido por la revolución política de 1868.

La reacción no se hace esperar, fundó varias Asociaciones: en 1870, la Asociación de la Purísima Concepción, para jóvenes campesinos; en 1873, la Asociación de Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa, para jóvenes; en 1876, la Hermandad Josefina, para hombres, y el Rebañito del Niño Jesús, para niños, convirtiéndose en el incansable apóstol de los niños con su labor catequética ya desde 1871; publica la hoja semanal El amigo del Pueblo, y da clases en el seminario diocesano.

Por estas fechas, Enrique, frecuenta el Desierto de las Palmas donde suele pasar sus vacaciones de verano y donde también redacta y escribe muchas páginas de la espiritualidad teresiana.

Siendo director espiritual de almas y a la luz de la doctrina teresiana, inspirador de movimientos seglares bajo la divisa del Evangelio, destaca entre sus fundaciones, la Archicofradía Teresiana (1873), que se extiende por toda España, y la Compañía de Santa Teresa (fundada el 23 de junio de 1876, y cuyas primeras ocho fundadoras emitieron sus votos religiosos el 1 de enero de 1879), instituto religioso femenino cuyos miembros tienen como objetivo la formación de la mujer en la escuela del Evangelio, siguiendo los ejemplos de la Santa de Ávila.

Logra también, la fundación de un convento de carmelitas descalzas en Tortosa (1877). Pero no llegará a cuajar, a pesar de sus intentos, la Hermandad Teresiana Universal, y la promoción de Misioneros Teresianos.

Fue alegre, festivo y paciente. Apóstol de los nuevos tiempos con la predicación y con la pluma. Encontramos entre sus obras: la revista Santa Teresa de Jesús, fundada en 1872; la publicación de El espíritu de Santa Teresa, en 1874; El cuarto de hora de oración, su obra de mayor éxito; y en 1882 se dedica a la reedición de La mujer grande, vida meditada de Santa Teresa de Jesús, que se debe al carmelita Manuel de Traggia (1807).

Tras un duro calvario de pruebas y padecimientos, muere repentinamente mientras hacía ejercicios espirituales, en el convento franciscano de Sancti Spiritus (Gilet-Valencia) el 27 de enero de 1896.

El fundador Enrique de Ossó y Cervelló, según el Card. Larraona, fue una edición sacerdotal de la gran Doctora de Ávila: sin duda inspirado por Dios captó la misión providencial de Sta. Teresa en la regeneración del mundo de su tiempo.  La expansión de la Compañía de Santa Teresa al momento de su muerte, ya estaba presente en España, Portugal, África y América.


El 14 de octubre de 1979 fue beatificado por Juan Pablo II. El 16 de junio de 1993 era canonizado en Madrid también por Juan Pablo II.

En nuestra parroquia y pueblo de San Juan de Aznalfarache estamos de fiesta, pues las religiosas de la Compañía de Santa Teresa (teresianas) vienen educando cristiana y humanamente a varias generaciones desde 1952. Además de ofrecer su servicio en distintas áreas eclesiales, culturales, y sociales. La devoción a San Enrique de Ossó sembrada por las hermanas teresianas llevó incluso, a la Hermandad Sacramental de San Juan Bautista, a integrarlo como titular de su corporación.