Es la fiesta más importante para todos los
católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda
nuestra fe.
Cristo triunfó sobre la muerte y con esto
nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera
especial esta gran alegría. El Cirio Pascual representa la luz de Cristo
resucitado, que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús
sube al Cielo.
La Resurrección de Jesús es un hecho
histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas
apariciones de Jesucristo a sus apóstoles.
Cuando celebramos la Resurrección de
Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la
derrota del pecado y de la muerte.
El papa Francisco dice: “este año
percibimos más que nunca el sábado santo...”, “Jesús el autor de la esperanza”,
“esta noche constatamos el derecho a la esperanza”, “Su luz quiere llegar a los
rincones más oscuros de la vida”, “Ánimo!! con Dios no está nada perdido”,
“Contigo Señor seremos probados pero no turbados”, “El anuncio de la esperanza
hay que llevarlo a todos... si nosotros no lo hacemos ¿quién lo hará?”, “hoy le
damos la espalda a la muerte y te abrimos el corazón a ti que eres la Vida”.
¡Feliz Pascua de Resurrección! ¡Cristo ha resucitado!



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